En casi toda entrevista con
atletas al final de un juego de cualquier deporte,
se escucha alguna mención de cómo la suerte juega un
papel en el resultado de la competencia. “Esta fue
justo mi semana”. “Se me dieron todas las cosas a mi
manera”. “Hoy era mi día para ganar”. No es esto
suficiente para preguntarnos ¿por qué estos atletas
gastan incontables horas entrenando y practicando
para ganar en sus respectivos deportes?.
El Bolo no
es diferente y de hecho creo que sufre de una mayor
percepción que la suerte (en vez de la habilidad y
lo atlético) es un factor que determina el éxito en
una competencia casi que como en ningún otro deporte
hoy. El Director de Sport Bowling, Steve Wunderlich,
un reconocido jugador de la PBA de los años 80´s y
90´s, una vez dijo después de perder un reñido
partido por el título, ”No me imagino que él haya
terminado como cabeza de grupo probablemente hay que
reconstruir la integridad del deporte”.
La pregunta
es entonces que tanto es la suerte un factor en
nuestro deporte? Son Walter Ray Williams y Earl
Anthony y Pete Weber y Mark Roth y Parker Bohn mas
suertudos que otros grandes jugadores del Tour solo
porque han Ganado más de 30 títulos?Cuanto de su
éxito se debe simplemente a que ellos eran mejores o
más talentosos o simplemente trabajaron más duro que
sus demás competidores?.
Ustedes
podrán sorprenderse escucharme admitir que la suerte
si juega un gran papel en el éxito de estos y muchos
otros jugadores. En efecto, puedo argumentar que el
sistema total está basado en la suerte. Desde un
cierto punto de vista lo está. La forma como lo veo,
el Bolo, como casi todo deporte, se reduce a un
juego de oportunidades. Con seguridad hay
fundamentos para ser maestro, técnicas de
entrenamiento a practicar y conocimiento para
acumular, pero al final del día (o de la semana, en
bolos) el que gana es aquel o aquella a quien le han
derribado menos veces un 279, quien no deja un 8
Fantasma en el momento menos indicado que le cueste
el torneo y aquel quien ejecuta una extra moñona
Brooklyn (1 – 2). Pero la cosa que realmente hace
que un jugador duro de matar no se enloquezca es que
en la medida que se vuelva uno mejor en bolos tendrá
más chances de aprovechar las oportunidades cuando
ellas aparecen.
Hay una
razón porque Walter Ray ha ganado 42 títulos en su
carrera – y no es por suerte. Es porque él ha
aparecido 160 veces en TV- en 664 eventos en su
carrera lo que significa que él llega a la TV casi
el 25% de las veces. Pero inclusive así, él solo ha
ganado el título el 25% de las veces. Pero se ha
dado más oportunidades de ganar que cualquier otro a
lo largo del tiempo. Pero uno podría argumentar que
Walter Rey actualmente ha sido desafortunado pues
“solo” ha ganado en 42 oportunidades. Comparado con
Tommy Jones quien ha clasificado a TV en 17
oportunidades en 132 eventos (un porcentaje en TV
algo mejor que la mitad del de Walter Ray) y ha
ganado 10 (un 58% de tasa de conversión), Walter Ray
ha sido absolutamente sobrepasado.
Pero llevando
el asunto a otro nivel de detalle, no es
coincidencial que Walter Ray se dé a si mismo tanta
cantidad de oportunidades de ganar. Para aquellos de
ustedes que no saben, Walter Ray actualmente hace
seguimiento a cada cuadro en cada competencia y hace
un análisis detallado de sus porcentajes de
“paquetes”, de moñonas, de splits y de medias.
(También analiza a sus oponentes). La ventaja de
todo el trabajo extra es que Walter Ray tiene una
perspectiva de sus análisis y en la medida que sus
porcentajes de “Paquete”, moñonas y medias sean
mejores que los de sus oponentes – medidas de
talento y habilidad – el va a ganar. Y sus
resultados lo demuestran.
Creo que es
una gran lección para todos lo bolicheros que se
quieren arrancar el pelo o tratan de retirarse del
juego cada vez que un Palo 10 nos cuesta un punto en
nuestra competencia. En la medida en que te
mantengas en el “Paquete” y te mantengas dándote
chances, eventualmente te llevaras el Premio Mayor.
Y ganarse el Premio Mayor es una gran sensación. Es
por esto que siempre volvemos al deporte que amamos
a pesar del dolor que nos causa de vez en cuando. Al
final del día, la práctica, el entrenamiento y el
aprendizaje son las formas de darnos esos chances de
aumentar nuestras apuestas para ganarnos el Premio
Mayor. En la medida que aceptemos esto, entonces los
baches de “mala suerte” son más fáciles de aceptar.
Brian Voss